Hoy es 26 de noviembre de 2020

Primer día del resto de nuestras vidas

Pasen, vean...y lean

 

 

 

En portada

 

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Avance editorial

“La sonrisa de la prima Elisa"

Segunda novela de José María Alarcón

La historia del mutuo descubrimiento de dos jóvenes que, al conocerse, sacaron una idea absolutamente equivocada el uno del otro; a través de una relación que también les hará descubrir una serie de cosas sobre sí mismos que forman parte del tránsito entre la adolescencia y la madurez.

Sinopsis

Aunque Dani comprendía las razones de sus padres ―celebraban los 25 años de casados― no le hizo nada feliz saber que aquel verano iban viajar solos y que habían decidido que él pasara dos semanas en la costa con sus tíos y primos.

Entonces estaba lejos de adivinar que aquellas vacaciones iban a cambiar su vida, porque en su transcurso descubriría el amor, los celos y finalmente que es un grave error juzgar a una persona por la primera impresión que nos causa. Esto último lo descubrirá con Sandra y al mismo tiempo que ella, que también comprobará  lo peligroso que resulta a veces jugar a la seducción.

Sala de lectura

Y sin embargo te quiero

J.M. Alarcón

Alguien gritó allá donde estuvo la puerta de la antigua muralla “¡Pasen señores pasen! Hay lugar para todos, nadie es extraño en mi ciudad. Ahí está la iglesia y allá el burdel, a la derecha la biblioteca y a la izquierda el bingo, museos y tabernas, palacios y chabolas, salones y boardillas. ¡Pasen, vean y escojan! De todo hay y para todos”.

Bastarda de algún dios, mitad místico mitad libertino, mi ciudad nació santa y puta, madre y amante, heroína y alcahueta. Parió y amamantó tantos hijos y de tan diverso pelaje, que hoy reúne en su regazo a poetas y mercachifles, ilusos y pícaros, prohombres y vagabundos, genios y mentecatos.

Cada mañana se despierta, entre rezos y blasfemias, cuando la campana llama a la oración y la rutina al trabajo. No es aún de día y ya las calles devienen en reguero de sangre humana que brota a borbotones del subsuelo y se desparrama entre viejas piedras enmohecidas y rascacielos de hormigón, cristal y aluminio.

Ríos de oro discurren de una a otra ventanilla y en la plaza hay un mendigo que pide para comer. Secretarias en minifalda buscan huecos en repletas agendas de trabajo, mientras los parados pasean al sol de mediodía. Hay colas en los grandes almacenes y parejas de harapientos que rebuscan en los contenedores de la basura.

Cuando el sol se acuesta tras las montañas, mi ciudad se viste de negro y rojo, iluminada por mil puntos de luz; y mientras los músculos se relajan y el silencio se hace cómplice del sueño, otra grey se despereza para tomar el relevo y que nunca deje de latir el corazón de la santa, puta, madre, amante, heroína y alcahueta. Hay quien se viste de blanco para velar descansos intranquilos y quien desnuda su cuerpo, rebozado en silicona, para alterar lívidos solitarias. Unos pasean su melancolía sorteando heces de perros sin pedigrí y otros, insomnes, leen noticias que ya son historia en periódicos arrugados. Los enamorados dan rienda suelta a su pasión y los miserables traman fechorías, sentados alrededor de mesas que apestan a cerveza. Un sabio estudia con su telescopio las estrellas y algunos sátiros espían con prismáticos a sus vecinas.

La luna reina en un cielo sucio de polución y a su luz, que los destellos de neón hacen ridícula, se hermanan el drama y el sainete, la comedia y el vodevil, la ópera y el pop, la habitación de cinco estrellas y el portal que da cobijo a un indigente; y mientras el llanto de un recién nacido rompe el silencio aséptico del gran hospital, un abuelo se duerme para siempre, harto del falso calor del asilo.

Las esquinas son lonja de un comercio tan viejo como el mundo; en el casino alguien gana en la ruleta; en una celda de la cárcel un perdedor se monta en el caballo de la muerte y, abrazado a un farol cual náufrago asido a la última tabla, un borracho agrede los oídos de transeúntes apresurados, cantando entre hipos “No debiera de quererte, no debiera de quererte…y sin embargo, te quiero”.

Protagonistas

  • CINE

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