My Way

JM Alarcón

En cuanto cesó la lluvia, salieron a tomar una copa a la terraza mientras sus respectivas parejas seguian enfrascadas en una reñida partida de ajedrez. La mañana había sido tórrida, pero un chaparrón típico de la segunda quincena de agosto había dejado limpia la atmósfera y agradablemente fresco el ambiente.

- Se nos está yendo el verano –comentó Emma mientras fijaba la vista en las olas que rompían, con crestas de espuma, contra una playa que el copioso chubasco había vaciado de presencia humana- y ha sido un buen verano, los chicos ya van a su aire y Guillermo y yo estamos otra vez como de recién de casados; pero mañana es 25 y se acaban las vacaciones. 25 de agosto ¿te recuerda algo la fecha?

- Por supuesto –respondió Nacho, recostado junto a ella sobre la barandilla que se asomaba al paseo- nuestro último beso, después hice la maleta y me fui.

- Pero volviste justo a tiempo para asistir a mi boda, y te fuiste otra vez y volviste; y así no sé cuantas veces. Eres como una especie de Guadiana

- Soy anárquico, desordenado y culo de mal asiento; si hay tres cosas que odie son el despertador, el calendario y la agenda; y no puedo estar mucho tiempo en el mismo sitio, aunque los años pasan y tal vez sea el momento de echar raíces. ¿Y donde mejor que al lado de mi mejor amigo y de mi primer amor?

- No sé si eres el último romántico que queda en el mundo o…

- O un perfecto gilipollas –la interrumpió- yo también me lo he planteado alguna vez

- ¿Y no te has preguntado nunca qué habría pasado si las cosas hubiera discurrido de otro modo?

- ¿Para qué jugar al “qué hubiera ocurrido si…”? Lo pasado, pasado y, a fin de cuentas, bien está lo que lo que bien acaba ¿No eres feliz?

- Sí, mucho, tengo un marido maravilloso y dos hijos estupendos, soy la envidia de todas mis amigas, pero eso no evita que, a veces, yo sí me haga preguntas.

- ¿Quieres una respuesta? Pues si las cosas hubieran discurrido de otra manera, como tú dices, a lo mejor ahora en lugar de un amigo con el que tomas copas las tardes de verano, sería un odiado ex marido. Yo no nací para estar sujeto a nada ni a nadie

- Pues con Maika no te va mal

- Porque Maika es un espíritu libre, como yo. Estamos juntos en aquellas cosas en las que coincidimos y en lo demás no nos molestamos. A veces parecemos más dos compañeros de piso que una pareja. ¿Te habría satisfecho a ti un tipo así de relación?

- Emma vació de un sorbo lo que quedaba en su vaso y volvió la mirada hacia el crepúsculo.

- Siempre que hablamos de Maika acabas cambiando de cara. No te cae bien ¿verdad?

- ¿Crees que estoy celosa? Pues ya no, pero lo estuve. Para mí eras como una especie de caballero Lancelot, amando en secreto a su reina. ¿A que mujer no le halaga que la quieran así? Pero llegó Maika y se rompió el hechizo. Entonces comprendí el porque de algunas cosas, no es que tú no encajaras en mi vida, era yo la que no encaja en la tuya. Pero todo eso ya pertenece al pasado.

- Eres la mujer de Guillermo y no debería decirte esto, pero tus celos eran infundados, nunca he querido ni podré querer como te he querido a ti.

- Por un momento, Emma tuvo la sensación de que el tiempo no había pasado y volvió a sentirse la jovencita acostumbrada a llevar a los chicos de cabeza.

- Pues si es así, dame un beso, un beso como aquel, porque nadie me ha vuelto a besar de esa manera desde entonces.

- ¿Te has vuelto loca? Están ahí –dijo señalando hacia la puerta que les separaba de la habitación en la que Guillermo y Maika continuaban con su partida.

- Sí, con los cinco sentidos puestos en el tablero. podría estallar una bomba y no se enterarían. Bésame, por lo que mas quieras, te juro que nunca más volveré a pedírtelo.

- Años de deseo contenido se materializaron en aquel abrazo tan apasionado como largo, del que Emma se deshizo con un profundo suspiro, mientras Nacho miraba asustado hacia la puerta. Después se rieron como chiquillos que acaban de cometer una travesura sin que los mayores lo adviertan y volvieron a acomodarse en la baranda.

- Eso ha estado mal ¿no? - preguntó ella.

- Una pequeña transgresión, pero supongo que transgredir una vez al año no hace daño. Aunque si les da por asomarse.

- Pues le hubiera dicho a mi marido que la culpa era suya por dejarme a solas con un hombre que besa tan bien. El caso es que nos hemos quitado unos cuantos años de encima ¿No te ha parecido oír una música de fondo? A mi sí, a Tom Jones cantando Delilah.

- Claro, la banda sonora de nuestro primer beso. ¿Qué habrá sido de aquel par de imbéciles que andaban siempre revoloteando a tu alrededor? En mi vida he tenido tantas ganas de partirle la cara a alguien y si te llegas a casar con uno de ellos, te asesino.

- Decididamente, eres el último romántico.

- Soy un hombre con una aspiración en la vida: dejar este mundo cantando May way. Habré tenido momentos buenos y otros malos, habré acertado unas veces y equivocado otras, muchas seguramente, pero todo lo habré hecho a mi manera.

- En fin, voy a preparar algo de comer que se está haciendo tarde y cuando esos dos acaben la partida querrán cenar. No tengáis prisa por iros, cuanto más tarde, menos tráfico.

- Emma entró en el chalet con el sabor de aquel beso clandestino todavía en los labios. “Sir Lancelot ha vuelto a casa, y cómo ha vuelto, casi me deja sin respiración. Curiosa historia la nuestra, que dos amigos se enamoren de la misma chica no tiene nada de especial, pero que ella también se cuele por los dos… Si hubiera podido meterlos en una coctelera, agitar bien fuerte y fundirlos en uno solo, ahora tendría al hombre perfecto. Guillermo es la seguridad, esta casa, el coche, los vestidos, las joyas, pero Nacho es la aventura, lo imprevisto, un ramalazo de locura, el beso que te lleva al edén, y también la fruta prohibida de ese paraíso. ¿Por qué siempre se ha de desear lo que no se tiene, y por qué tiene que ser precisamente el mejor amigo de mi marido?

- Él la vio alejarse y recordó aquella tarde de domingo, en una discoteca años después transformada en bingo, sonaba la canción Venus y Emma reinaba en la pista como la encarnación de la diosa del erotismo. “Qué sueño de chavala”- pensó- y entonces una voz interior le dijo que los sueños son para soñarlos y no para vivirlos. Y después recordó el accidente y a Guillermo jugándose la vida para sacarle del coche antes de que se incendiara; y después aquella entrevista en un bar.

- Una vez nos prometimos que nunca pelearíamos ni dejaríamos de ser amigos por una chica. Emma me gusta mucho, creo que me estoy enamorando de ella, pero si entre vosotros hay algo serio, dímelo y me quito de en medio.

- Tranquilo, Guillermo, algo hubo pero ya es historia.

- Nunca había visto mayor felicidad en la cara de una persona. “Te debía la vida, ahora estamos en paz”.

- Y después una rabia inmensa y un nudo en la garganta y una copa y otra y otra, hasta que se negaron a servirle más y le echaron del bar. Y a la mañana siguiente, en medio de la resaca, otra vez la voz interior. “Has hecho lo que debías, pero no se lo cuentes nunca a nadie, no lo entenderían y hasta se burlarían de ti”.

- Encendió un cigarrillo mientras contemplaba el parpadeo de las estrellas que ya ocupaban su lugar en el firmamento. “Ha tenido gracia lo de Lancelot. Menos mal que Guillermo no se fue a ninguna cruzada”. Y se acordó de las  veces que se había dicho a sí mismo que antes se cortaba un brazo que traicionar al amigo que le había salvado la vida, y la voz interior le susurró “Ella ha prometido no pedirte nunca más un beso, o sea que si se repite, habrá sido decisión tuya”.

- Y sin ni darse cuenta, se encontró tarareando la letra de May way.

 FIN