Cajón de sastre en cuarentena

Si no podemos ir a la playa, la traemos a casa

Patricia de la Torre en Tendencias (4-04-2020)

Las vacaciones de Semana Santa ya están aquí y lejos de poder irte de viaje con los niños como tenías pensado, te va a tocar pasarlas en casa con ellos. Estés trabajando o no durante estos días, el cómo mantenerlos entretenidos durante tanto tiempo puede que te esté rondando la cabeza. Ya son demasiados días encerrados en casa y se te acaban las ideas. Por eso, le hemos echado un poco de imaginación y hemos pensado varios planes que puedes realizar con ellos y que harán que el día se os pase volado. Uno de nuestros favoritos, recrear una playa o ambiente hawaiano en el salón de tu casa. Una fantasía que es más fácil de lo que parece.

Imagínate tener la arena de la playa y los helados en casa. Esas cosas que les encantan de vuestras vacaciones en Cádiz y a las que este año tendrán que renunciar. Si se las llevas a tu hogar seguro que les sorprendes y les dejas con la boca abierta. Estarán deseosos de jugar durante días en esta playa improvisada y lo mejor es que, organizar el escenario ya será un plan en sí.

Arena falsa (cinética) para hacer castillos, helados de juguete, decoración llena de globos, flores y flecos hawaianos y unos bolis para hacerse tatuajes temporales.

Para beber, puedes usar con tus hijos esa máquina que te compraste hace tiempo y crear unos smoothies fresquitos de piña, mango y agua de coco. Una bebida refrescante que será una forma maravillosa de que consuman fruta sin rechistar. Coloca tu smothie en un dispensador de cristal y brinda a tus niños la oportunidad de jugar a decorarlo y a servirlo en los vasos. Este tipo de bebidas son fáciles y rápidas de preparar en casa y las posibilidades son infinitas.

¿Qué le pasa a nuestro cuerpo cuando bebemos café?

 

Thomas Merritt en Yotokobu.es (30-01-2020)

Seguro que mientras lee esto tiene una taza de café entre las manos. El café es la bebida más popular en buena parte del mundo. Tanto es así que los estadounidenses beben más café que refrescos, zumo y té juntos.

¿Tan popular es el café? Para que nos hagamos una idea, cuando el príncipe Harry y Meghan Markle anunciaron que pensaban trasladar su residencia a Canadá, la cadena internacional de cafeterías Tim Hortons les ofreció café gratis de por vida como un aliciente extra para mudarse al país norteamericano.

Dada la fama del café, sorprende sobremanera la confusión que rodea a cómo este cálido y oscuro néctar de los dioses afecta a nuestra biología.

Los ingredientes del café

Los principales ingredientes activos del café son la cafeína (un estimulante) y toda una serie de antioxidantes. ¿Qué sabemos acerca de cómo ambos influyen en nuestro organismo? A grandes rasgos, la información de la que disponemos es bastante simple, pero el diablo está en los detalles, y las especulaciones sobre si el café podría ayudar o perjudicar se disparan sin que nadie les ponga freno.

Las propiedades estimulantes de la cafeína son las que convierten una taza de café en la opción perfecta para despertarse. De hecho, el café, o la cafeína que contiene, es la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo. Parece funcionar, al menos en parte, como un estimulante al bloquear el receptor de adenosina, un nucleósido que estimula el sueño.

La cafeína y la adenosina poseen compuestos heterocíclicos similares. La primera lleva a cabo un mimetismo molecular al bloquear el receptor de adenosina, lo cual impide que el cuerpo desarrolle su capacidad natural para descansar cuando lo necesita.

Además, este bloqueo es la razón por la que el consumo excesivo de café puede producir agitación y falta de sueño. La fatiga se puede posponer hasta que los organismos reguladores del cuerpo humano comienzan a fallar, momento en el que se producen los nervios y hasta consecuencias de mayor gravedad, como ansiedad e insomnio. Los efectos adversos suelen ser habituales y se conocen desde hace tiempo: la posible relación entre el consumo de café y el insomnio se descubrió hace más de 100 años.

La National Film Board of Canada produjo un documental sobre el impacto histórico del café sobre la cultura, llamado Black Coffee: Part One, The Irresistible Bean.

 

Respuestas únicas

Cada persona responde de manera distinta a la cafeína. Al menos parte de esta alteración procede de los diferentes tipos de receptores de adenosina, las moléculas a las que la cafeína se adhiere y bloquea, aunque pueden existir otras formas de variación genética.

Algunos individuos no procesan la cafeína, por lo que beber café podría suponer un riesgo para su salud. Alejándonos de esos extremos, sin embargo, existen diferencias en la manera en que respondemos a una taza de café. Como gran parte de la biología, esa diferencia es producto del ambiente, del consumo de café en el pasado, de la genética y, por inverosímil que pueda parecer, del azar.

Puede que lo que más nos atraiga del café sea el excitante chute de cafeína que nos proporciona. Pero eso no quiere decir que sea el aspecto más interesante desde el punto de vista biológico.

En un estudio con ratas se observó que la cafeína provocó en los animales contracciones musculares, por lo que es posible que trabaje como un estimulante de la actividad digestiva. No obstante, otras investigaciones han demostrado que el café descafeinado puede producir el mismo efecto, por lo que todo apunta a la existencia de un complejo mecanismo que abarca otras moléculas presentes en el café.

Los beneficios de los antioxidantes

¿Qué sabemos acerca de los antioxidantes del café y del aura que los rodea? Lo cierto es que no constituyen ningún misterio. Los procesos metabólicos generan la energía necesaria para la vida a la vez que producen residuos, a menudo en forma de moléculas oxidadas que pueden resultar perjudiciales para ellas mismas o para otras moléculas.

Los antioxidantes son un grupo amplio de moléculas que pueden eliminar los residuos peligrosos. Todos los organismos producen antioxidantes como parte de su equilibrio metabólico. Aun así, no está claro si los suplementos adicionales de antioxidantes poseen la capacidad de aumentar estas defensas naturales, duda que no han evitado las especulaciones.

Se ha relacionado a los antioxidantes con casi todo lo que tiene que ver con la salud, incluso la eyaculación precoz. Sin embargo, ¿tienen algún fundamento los tan cacareados efectos positivos? Sorprendentemente, la respuesta es, de nuevo, un rotundo “quizá”.

El café y el cáncer

El café no va a curar el cáncer, pero puede que lo prevenga, así como otras enfermedades. Parte de la relación entre el café y el cáncer reside en la pregunta de qué es el cáncer: explicado de forma sencilla, se trata de un crecimiento celular descontrolado, lo cual indica cuándo los genes se expresan activamente y cuándo no.

El grupo de investigación del que formo parte estudia la regulación de la expresión génica. Por ello, estoy en condiciones de asegurar que ni una buena taza de café ni una inyección de cafeína harán que los genes activos o inactivos en el momento incorrecto empiecen a seguir las reglas.

Los antioxidantes que contiene el café podrían tener un efecto anticancerígeno, ya que combaten el deterioro celular. Un tipo de daño que podrían ayudar a mitigar es el producido por las mutaciones genéticas; de hecho, el cáncer es provocado por mutaciones que desembocan en la desregulación de los genes.

Los estudios elaborados han demostrado que el consumo de café combate el cáncer en ratas. Por su parte, investigaciones desarrolladas con humanos indican que el consumo de café está asociado a la reducción de casos de algunos cánceres.

Efectos del café en el cuerpo

Varios estudios han demostrado que el consumo de café mina el desarrollo de algunas enfermedades en ratas y ratones. (Shutterstock)

Resulta interesante constatar que el café ha sido relacionado también con la disminución de otras enfermedades. El consumo elevado de café se ha vinculado con la reducción de casos de párkinson y otras formas de demencia. Al menos un estudio experimental con ratones y cultivos celulares evidencia que la protección generada encuentra su origen en la combinación de cafeína y antioxidantes del café.

De igual manera, el consumo notable ha sido relacionado con la disminución de pacientes de diabetes tipo 2. Si hay algo que parece común a todas las enfermedades es su complejidad, la combinación de efectos y las diferencias existentes entre individuos.

Tras conocer toda esta información ¿qué podemos intuir sobre la biología del café? Bueno, tal y como le explico a mis alumnos, es complicado. Sin embargo, como bien sabe la mayoría de los lectores de este artículo, lo que es seguro es que el café ayuda a que abramos los ojos por la mañana.

Esta es una versión actualizada de un artículo publicado en inglés el 19 de enero de 2020. La pieza original afirmaba que el café era la bebida más popular en todo el mundo. La expresión “más popular” puede albergar diferentes acepciones. Las ventas de café al por menor superan a las de té, pero lo cierto es que el té es la bebida más consumida a escala mundial después del agua.

Thomas Merritt, Professor and Canada Research Chair, Chemistry and Biochemistry, Laurentian University

Cajón de sastre

La vieja pregunta del millón: ¿Qué consume más luz apagar y encender una bombilla o mantenerla encendida?

Muchos de nosotros fuimos educados en la cultura de que dejar encendida la luz de una habitación vacía en marcha un electrodoméstico que no se estaba usando suponía un despilfarro. “¡Que corre el contador!” o “Ahí hay un ladrón”, son frases que más de uno oyó pronunciar a sus mayores. Sin embargo, tampoco han faltado nunca quienes aseguraran que cuando más electricidad se consume es cuando más energía consumen una bombilla es  al encenderse, opinión que quedó plasmada en esta frase ¿“Quién paga más luz? El que la apaga”.

Este informe de la web www.maldita.es en el apartado malditaciencia, demuestra que la cosa no es tan sencilla porque todo depende  del tipo de bombilla que usemos y del tiempo que la dejemos encendida.

Maldita.es (5-11-2019)

Es la pregunta del millón: ¿consume más luz apagar y encender una bombilla en poco rato que dejarla encendida? La respuesta corta es no, pero vamos a ver qué pasa con distintos tipos de bombillas. Las bombillas incandescentes se han ido sustituyendo, primero por las CFL o fluorescentes compactas, las de bajo consumo y, desde hace unos años, estas están siendo sustituidas por bombillas LED, que también son de bajo consumo.

Como explica a Maldita Ciencia Rubén Lijo, ingeniero eléctrico y divulgador, “en el caso de las bombillas LED, su alta eficiencia, su durabilidad y su principio de funcionamiento hacen que sea más rentable apagarlas siempre que no estemos en la habitación”.

Joaquín Giráldez, ingeniero cofundador de Ingebau, lo explica así: “El único motivo por el que pueda ser más rentable mantener una máquina funcionando es que tenga un sobrecoste el arranque. Este sobrecoste puede ser por picos de consumo en el arranque o por desgaste que implique menos horas de funcionamiento. Ninguno de los casos ocurre con los LEDs. Los antiguos fluorescentes podrían tener cierto desgaste del cebador (el “cacharro” para el arranque) pero su coste es tan ínfimo que no afecta”.

En el caso de las fluorescentes compactas (CFL) la energía extra necesaria para encenderla es equivalente al consumo de unos 5 segundos. Sin embargo, en este caso hay que tener en cuenta otro factor. Estas bombillas tienen un número máximo de encendidos y apagados, por lo que tendremos que reemplazarlas antes cuanto más las apaguemos. Teniendo en cuenta esto, algunos fabricantes recomiendan mantenerlas encendidas si vas a volver a usarlas en menos de 15 minutos.

Lijo indica que “en el caso de las fluorescentes compactas, es recomendable dejarla encendida solo si el tiempo en que se va a volver a la habitación iluminada es corto”. El ingeniero remite a datos del CIEMAT y la UPM, que han hecho el ejercicio de calcular exactamente ese tiempo en función de qué queramos reducir. Si queremos reducir la emisión de gases de efecto invernadero, se debe dejarla encendida si se piensa volver a la habitación en menos de 5 minutos. En cambio, si queremos reducir la emisión de mercurio, se debe apagar la luz al salir a no ser que prevea volver antes de 43 minutos. Por último, si lo que queremos es ahorrar, se debe apagar la luz a no ser que se pretenda volver antes de 7 minutos.

En el caso de las bombillas tradicionales se recomienda apagarlas siempre. La razón es que son muy poco eficientes, solo convierten el 10% de la energía en luz. El resto se desperdicia en forma de calor. El uso de estas bombillas está desaconsejado. Joseba Peli de Grande, de ElectroAhorro2000, explica a Maldita Ciencia que "otro inconveniente de la bombilla tradicional, la estándar de filamento, es que según fabricantes de primer orden, su vida media es de poco más de 2.500 horas”. Y añade que “por comparación, la duración de la tecnología LED es una enorme ventaja, ya que la duración de una bombilla de este tipo, en función de su calidad y fabricante, oscila entre las 15.000 y las 100.000 horas”.