Terapìa pionera en la sanidad publica

 

El tratamiento celular CAR-T cura a niño con leucemia

El director médico de Sant Joan de Deu, Miquel Pons, junto a la doctora Susana Rives y a la madre de Álvaro(Foto EFE)

Cristina G. Lucio (El Mundo 25 abril 2019)

Se trata de un tratamiento que “entrena” a las defensas del propio paciente para que ataquen al cáncer. Hasta ahora, ha estado disponible a través de ensayos clínicos

CAR-T: Así es la terapia que “entrena” a tus propias defensas para que combatan al cáncer

Hace poco más de cuatro meses, la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, anunció que el Sistema Nacional de Salud financiaría una de las armas más novedosas contra el cáncer: las terapias CAR-T; un abordaje que permite “entrenar” a las propias defensas del organismo para que combatan a tumores como los de la sangre.

Este jueves, el hospital Sant Joan de Déu de Barcelona ha anunciado que, gracias a esta terapia, ha tratado con éxito al primer paciente pediátrico con leucemia bajo la cobertura de la Seguridad Social.

Se trata de Álvaro, un niño de seis años y medio, de Alicante, que había sufrido dos recaídas de la leucemia linfoblástica aguda que padecía desde que tenía 23 meses y no respondía a las terapias convencionales, incluido el trasplante de progenitores hematopoyéticos.

Según señalan fuentes del hospital, tras recibir la terapia, no se ha detectado ninguna evidencia de la enfermedad, por lo que el niño ha podido "regresar a su ciudad y retomar sus actividades habituales".

"Álvaro se encuentra fenomenal después de este tratamiento. Está funcionando de momento bien. Ya nos han dado permiso para empezar la vida normal", ha confirmado la madre del pequeño.

Las terapias CAR-T (cuyo nombre deriva del acrónimo inglés de receptor antigénico quimérico) se centran en optimizar el potencial del sistema inmunitario del enfermo para combatir el cáncer.

Pero, al contrario que otros tipos de inmunoterapia, este abordaje no sólo espolea a las defensas del propio organismo para que haga frente al tumor, sino que, mediante manipulación genética, les confiere una ayuda externa, una especie de arsenal extra.

«Se extraen células del sistema inmunológico del paciente, los linfocitos T, que se modifican para que sean mucho más potentes y específicos del tejido canceroso; es decir, para que ataquen al tumor sin lesionar los tejidos sanos», explicaba recientemente a este periódico Álvaro Urbano, coordinador del Grupo CAR de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH). Posteriormente, estas células “reforzadas” se cultivan en el laboratorio y se vuelven a infundir en el paciente para que localicen y destruyan a todas las células malignas.

Álvaro, tratado en diciembre de 2018, ha recibido una terapia con tisagenlecleucel (Novartis) en el primer abordaje financiado por la seguridad social, pero desde 2017 más de 80 pacientes han podido beneficiarse de esta y otras dos terapias similares a través de ensayos clínicos. Los resultados han sido muy buenos, con tasas de remisión de entre el 80 y el 90%.

Sin embargo, las terapias CAR-T no pueden usarse en todos los casos. A día de hoy las terapias sólo están indicadas en dos enfermedades de la sangre: la leucemia linfoblástica aguda de células B y el linfoma B difuso de célula grande.

Es más, sólo se aconsejan en casos en los que los pacientes no han respondido a los tratamientos convencionales ya establecidos y en los que no hay otras opciones terapéuticas.

Tal y como señaló a este medio Anna Sureda, jefa de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología (ICO), el número de posibles candidatos es bajo porque "al menos el 85% de los afectados por leucemia supera la enfermedad con los tratamientos ya establecidos".

735 millones de adultos podrían padecerla en 2015

¿Cómo detener el incremento de la diabetes?

Consejosdetufarmaceutico  (28-03-2019)

Hoy se celebra el 5º aniversario de la puesta en marcha del programa Cities Changing Diabetes, fruto de la colaboración entre Novo Nordisk, el University College de Londres y el Steno Diabetes Center de Copenhague. Este pretende detener el imparable aumento de la diabetes en el mundo que, de no controlarse, podría acabar con millones de vidas en 2045, paralizando los sistemas de salud y representando un coste para el sistema sanitario de más de 1.000 millones de dólares anuales.

Dos tercios de las personas que padecen diabetes habitan en entornos urbanos. Por ello, las ciudades son el primer frente para el abordaje de la enfermedad y uno de los primeros ámbitos de actuación del programa. Cities Changing Diabetes reclama una inmediata actuación ante el aumento de la diabetes, que pueda prevenir la aparición de 100 millones de nuevos casos de diabetes para 2045. La obesidad es el principal factor de riesgo modificable en la diabetes tipo 2, y las investigaciones advierten de que, para detener su avance, es necesario reducir las tasas de obesidad en una cuarta parte. De no llevarse a cabo ninguna acción, en 2045 la diabetes podría alcanzar a 736 millones de adultos, y la obesidad a 1.400 millones.

“Durante muchos años, la prevalencia de diabetes ha seguido aumentando a un ritmo alarmante a pesar de los esfuerzos para evitarlo de las autoridades políticas y sanitarias”, explica Mads. W. O. Larsen, CEO de Novo Nordisk España. “Con el fin de prevenir la aparición de la diabetes tipo 2, frenar el avance de esta incapacitante enfermedad y atajar sus comorbilidades (obesidad y riesgo cardiovascular, entre otros), debemos pensar de manera diferente y adoptar nuevos enfoques en materia de prevención. Diseñando estrategias de salud pública y planes de atención individual personalizados en función de la población local a la que se dirigen, es mucho más probable que tengan éxito. Y ahí, la colaboración con organismos como Madrid Salud es la clave para ello en este proyecto”, afirma.

Novo Nordisk emprendió el programa Cities Changing Diabetes en 2014, con la colaboración del University College de Londres y el Steno Diabetes Center de Copenhague. La primera en unirse, en 2014, fue la Ciudad de México; desde entonces, más de 18 ciudades se han incorporado al acuerdo de manera global, expandiendo geográficamente el programa y desarrollando nuevas acciones y políticas sanitarias –y conectando a su vez con otros programas con influencia dentro del ámbito sanitario. Ya se han iniciado más de 30 actuaciones, con base en la investigación científica, que persiguen descifrar cuál es el principal reto para frenar la diabetes en cada ciudad.

Una de esas investigaciones, llevada a cabo por el gobierno de Ciudad de México, mostró la dimensión y el alcance de las consecuencias de las alarmantes tasas de diabetes, sobrepeso y obesidad de la ciudad, comprometiéndose esta a mejorar la salud de sus 21 millones de ciudadanos añadiendo 186 kilómetros de carriles bici. A raíz de ello, el número de usuarios del sistema colaborativo de bicicletas, EcoBici, se ha triplicado hasta alcanzar los 300.000 entre 2014 y 2019.2

Como afirma Lars Fruergaard Jørgensen, CEO de Novo Nordisk: “Un posible aumento de la diabetes no es sostenible ni para las personas, ni para los sistemas sanitarios, las empresas ni la economía. La medicina tiene un papel fundamental en el tratamiento de la diabetes, pero si queremos detener el imparable aumento de la enfermedad, debemos centrarnos, implacablemente, en la prevención. Tenemos que trabajar juntos para controlar la epidemia de la diabetes o esta podría amenazar la viabilidad de los sistemas sanitarios mundiales”.

El propósito es que 50 nuevas ciudades inicien el abordaje de la diabetes durante los próximos cinco años, integrando la prevención y el tratamiento dentro de sus estrategias urbanas para crear un cambio sostenible a largo plazo.

Este programa se ha desarrollado dentro del Diabetes Projection Model y el Urban Diabetes Toolbox, que permiten a las ciudades y a los líderes en salud de todo el mundo:

  • Prever el impacto que la reducción de la obesidad puede tener en la prevalencia y el coste de la diabetes.

  • Crear su propio plan de acción para el abordaje de la diabetes en su ciudad.

Una vez identificados los retos, la mayoría de actuaciones se circunscriben dentro de cuatro áreas:

  • Alimentación – promover la alimentación saludable.

  • Comunidad – la comunidad se implica en la salud.

  • Cuidado de la salud – se refuerza el sistema sanitario.

  • Lugares – infraestructura saludable e inclusiva y construcción de espacios.

Ejemplos de más de 30 actuaciones:

En Houston, tras identificarse que la mitad de la población acude regularmente a lugares de culto, se les proporcionó formación a los grupos de fe para que estos pudieran dirigirse a sus congregaciones con mensajes sobre la concienciación y la prevención de la diabetes.

En Tianjin, las investigaciones revelaron que tan solo la mitad de los pacientes diagnosticados con diabetes recibía cuidado médico, debido a la sobrecarga del sistema sanitario. Como medida, se formó a 300 médicos locales para que diagnosticaran, trataran y gestionaran la diabetes de forma efectiva en sus poblaciones de pacientes. Se ha demostrado que estos programas formativos han contribuido con un incremento del nivel de confianza en los sistemas de atención primaria de salud por parte de los habitantes de Tianjin.

En Copenhague, un análisis del programa Cities Changing Diabetes (CCD, en sus siglas en inglés) demostró que la prevalencia de diabetes era el doble en los habitantes desempleados o con las condiciones socio-económicas más vulnerables que en el resto de los ciudadanos. Por ello, se construyó un nuevo centro de diabetes que ahora incluye apoyo de compañeros para los grupos de ciudadanos que el estudio identificó como particularmente susceptibles a la diabetes.

En Roma, la evidencia científica reveló que el número de personas diagnosticadas con diabetes se había incrementado un 60% en los últimos 15 años, lo que condujo a la ciudad a comprometerse con el “Manifiesto para la Salud en las Ciudades”. Esto preparó el camino para la Declaración de Salud Urbana de Roma que firmaron el Ministro de Salud, la OMS y la Asociación Nacional de Municipios Italianos (ANCI) durante la Cumbre del G7 del año 2017 en Roma.

 

“Villa Olvido” un pueblo para vivir con normalidad el Alzhéimer

María Hervás (El  País 23-12-18)

Una residencia para ancianos con demencia en Holanda, diseñada como una pequeña ciudad donde los pacientes pueden moverse libremente, se ha convertido en un referente en el cuidado de estos enfermos

Hace tres años, Barry Meihuizen buscaba trabajo en el periódico. De repente, vio un anuncio que le interesó: un puesto de camarero en el restaurante de Hogeweyk, una residencia para enfermos con demencia senil severa. Lo que no se imaginaba es que en este local los ancianos pudieran tomarse una cerveza, o incluso un gintonic. Si aceptaba el empleo, Meihuizen no sería un camarero al uso. “Tuve que hacer un curso para saber quiénes son los que tienen la tensión alta, problemas de azúcar o los que no pueden tomar ni gota de alcohol”, cuenta este hombre de 36 años, que aceptó el reto de trabajar en Villa Demencia. Un pueblo de apenas 170 habitantes situado a las afueras de la localidad de Weesp, a unos 15 minutos en tren de Ámsterdam.

"Queremos que hagan una vida normal en un entorno lo más real posible", dice Eloy Van Hal, uno de los fundadores

Esta especie de urbanización, de más de 15.000 metros cuadrados, está formada por una treintena de casas, una decena de calles y un par de plazas, pero el recinto está completamente cerrado al exterior. Aquí, los ancianos con alzhéimer (el tipo de demencia más frecuente) tienen prohibido salir solos. Aunque si lo desean pueden alquilar una bicicleta y pasear por Weesp junto a un cuidador. “Queremos que hagan una vida normal en un entorno lo más real posible. Lo que no es natural es meter a los residentes en la cama esperando todo el día la hora de la pastilla y la comida”, explica Eloy Van Hal, uno de los fundadores de Hogeweyk.

Hasta 1993, Hogeweyk era una residencia pública convencional. Pero aquel año, la directiva de entonces “decidió reformular el concepto de geriátrico para fomentar el bienestar de los residentes”. Empezaron con el comedor: habilitaron el acceso de los ancianos a la cocina para que ayudaran a elaborar la comida, luego dividieron a los residentes en diferentes grupos según sus hobbies y fomentaron las actividades. “Pronto comprobaron que bajaba su nivel de estrés y que, por tanto, no era necesaria tanta medicación”, cuenta Van Hal.

El neurólogo y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 2005, António Damasio, avala el experimento: “Mantener una sensación de vida normal probablemente ayuda al bienestar de los pacientes. Los enfermos de alzhéimer van perdiendo su capacidad de recordar, razonar, incluso de usar el lenguaje. Pero curiosamente sus emociones y sentimientos se conservan durante mucho tiempo. Esto permite a los cuidadores relacionarse humanamente con ellos”.

El proyecto dio tan buenos resultados que en 2009 demolieron el viejo edificio y levantaron este pueblo en el que sus habitantes pasan sus últimos años de vida. “Todos los residentes de Hogeweyk mueren. La media de vida aquí es de dos años y medio. Nuestro objetivo es que pasen ese tiempo lo mejor posible”, reconoce Eloy Van Hal, de 51 años, desde una de las mesas del restaurante que, una jornada más, acaba de abrir sus puertas a las 10.30 de la mañana.

Hoy se celebra el mercadillo navideño en Villa Demencia. Los vendedores montan sus puestos en la plaza principal, la terraza cubierta y el teatro. Un par de ancianas desafían al frío y fuman un pitillo frente al minúsculo canal de agua artificial que hay en el bulevar y sobre el que flotan unos patos de mentira. Cerca de allí, pasean Caroline Van Dende y su madre Eline, de 80 años. "Sufre demencia vascular, pero al menos nos sigue reconociendo”, dice la hija, de 57, que ha venido desde Utrecht para estar hoy con su madre. “Al principio nos costó convencerla para que viniera aquí, pero se va adaptando, le encantan las clases de baile”.

En Hogeweyk hay calles, plazas, supermercado, un restaurante,  incluso un teatro. Es una especie de pueblo cerrado al exterior para los enfermos de alzhéimer

"Este experimento de residencia es sin duda mejor que un geriátrico convencional, los enfermos allí están entretenidos. No obstante, hay un aspecto que no se resuelve y es la des-socialización histórica de la persona con demencia. En este pueblo ellos hacen otra vida diferente de la que habían hecho antes. No se relacionan con sus amigos, con su familia, sino con otras personas con problemas cognitivos y cuidadores", considera el neurólogo Nolasc Acarín, experto en alzhéimer y párkinson.

Un grupo de estudiantes de un instituto pasará el día del mercadillo navideño con los ancianos. Dos chicas han acompañado a la residente Annie K., de 83 años a dar una vuelta por el vecindario. De regreso a casa, la anciana se acomoda en el sillón. “¿Ha comprado algo?”, le pregunta Miguela de Vries, una de las cuidadoras. “No, que yo sepa”, le responde.

En cada casa residen siete residentes supervisados por dos cuidadores. Mientras un profesional sanitario está pendiente de los asuntos médicos, un auxiliar se encarga de los quehaceres domésticos (cocina, limpieza, lavandería, etcétera). Hogeweyk cuenta con 280 empleados; 180 trabajan a tiempo completo. “A veces piensan que somos una vecina que viene a ayudarles, otras son más conscientes de que están en una residencia, depende del día”, explica De Vries.

Una plaza en esta residencia pública le cuesta al Estado holandés unos 6.000 euros al mes. El residente sólo sufraga entre 150 y  2.000 euros mensuales, dependiendo de su pensión y condición económica

Ella trabaja en una casa de estilo holandés. Aquí se cocinan platos tradicionales del país y al lado de la tele se apilan los DVD’s de conciertos del célebre compositor patrio André Rieu. En este vecindario hay cuatro estilos de vida: hay quien prefiere estar en una casa de estilo más cosmopolita y disfrutar de la gastronomía internacional, otros son más urbanos y también están los que buscan espacios más exclusivos.