La poeta uruguaya Ida Vitale, Premio Cervantes 2018

Redacción (15-11-2018)

La escritora uruguaya Ida Vitale, referente para poetas de todas las generaciones, ha ganado el Premio Cervantes 2018, un galardón que ha saltado costumbres al reconocer a una mujer escritora, la quinta en más de 40 años, y al no respetar la "ley no escrita" de alternancia de premiados entre España y Latinoamérica.

El ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, ha anunciado este mediodía el fallo del jurado del máximo galardón de las letras en castellano y dotado con 125.000 euros y que viene a valorar "su lenguaje, uno de los más reconocidos en español".

Nacida el 2 de noviembre de 1923 Ida Vitale es poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria, miembro del movimiento artístico denominado "Generación del 45" y representante de la poesía "esencialista", inscrita en la tradición de la vanguardia histórica Americana.

Miembro de la cuarta generación de emigrantes italianos en Uruguay, se formó en el seno de una familia culta y cosmopolita, a cuyo hogar  llegaban todos los días cuatro diarios en cuyas páginas de Cultura era habitual la publicación de algunos poemas. Estudió Humanidades y ejerció de profesora y colaboró en el semanario Marcha; entre 1962 y 1964 dirigió la página literaria del diario  Época y también fue codirectora de la revista Clinamen y miembro de la Dirección de la revista Maldoror.

Exiliada en México y Estados Unidos

En 1974, debido a la dictadura que gobernaba su país, se exilió en México donde conoció a Octavio Paz que la introdujo en el comité asesor de la revista Vuelta. Además, participó en la fundación del periódico Uno Más Uno y continuó dedicada a la enseñanza impartiendo un seminario en El Colegio de México. Amplió su obra cultivando el ensayo y la crítica literaria (que ejerció en El País, Marcha, Época, Jaque y, en revistas como Clinamen, Asir, Maldoror, Crisis de Buenos Aires, Eco de Bogotá; Vuelta y Uno más uno, de México y El pez y la serpiente de Nicaragua); tradujo libros para el Fondo de Cultura Económica; impartió conferencias y lecturas, participó en jurados y colaboró en numerosos diarios.

Regresó a Uruguay en 1984 donde dirigió la página cultural del semanario Jaque y dos años después volvió a exiliarse, esta vez en  Estados Unidos. En 1989 se instaló en Austin (Texas) junto a su segundo marido, el también poeta Enrique Fierro, y allí permaneció hasta 2016 cuando, al enviudar, decidió volver a Montevideo donde reside en la actualidad.

Su obra indaga en la alquimia del lenguaje y establece un encuentro entre una exacerbada percepción sensorial de raíz simbolista, siempre atenta al mundo natural, y la cristalización conceptual en su perfil más preciso; y en su extensa producción literaria figuran veinticuatro libros de poesía y quince de prosa y ensayo,   

Hasta la concesión del Cervantes 2018, había recibido, entre otros premios, el  Octavio Paz (2009) el Alfonso Reyes (2014) el Reina Sofía (2015), el Internacional de Poesía Federico García Lorca (2016) y el Max Jacob (2017). En 2010 fue nombrada Doctora Honoris Causa de la Universidad Nacional de Uruguay