Galería de Clásicos

Emily Dickinson

 

Emily Dickinson es una de las poetisas más importantes de la historia de la literatura norteamericana y universal, al nivel de sus compatriotas Edgar Allan Poe o Walt Whitman. El 11 de diciembre de 1830 nacía en la ciudad de Amherst, Massachusetts.

Su obra estuvo marcada por su educación, que aunque entre grandes figuras intelectuales, fue en un ambiente muy puritano. De vida recluida, también lo fue su producción, que se editó ya después de su muerte. Pero es mejor leerla que hablar sobre ella. Así que ahí va esta selección de algunos de los muchos poemas cortos que escribió.

Fue hija y nieta de relevantes figuras de la época, pero esa educación en un estricto y cerrado ambiente la convirtió en una persona solitaria y nostálgica. A raíz de eso tampoco tuvo muchas amistades. Entre ellas estuvo la del reverendo Charles Wadsworth,  quien influyó bastante en su pensamiento y poesía. También admiró a los poetas Robert y Elizabeth Barrett  Browning, a John Keats, así como los escritos de Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau, y la de los novelistas Nathaniel Hawthorne y Harriet Beecher Stowe.

Su obra va desde el convencionalismo de sus principios en cuanto a forma y contenido hasta la sublimación y derivación del amor -o desamor- terrenal hacia Dios. También es producto de su soledad vital buscada por voluntad propia. Y a veces fluctúa entre la luz y transparencia y la complejidad más intelectual. Pero nada quita un ápice a su sensibilidad. Estos son algunos poemas que son siempre cortos.

 

SELECCIÓN DE POEMAS

El cielo está bajo

El cielo está bajo, las nubes son feas;

un viajero copo de nieve

a través de un granero o de un surco

debate si irá.

Un flaco viento se queja todo el día

de cómo alguien lo trató.

La Naturaleza, como nosotros, es a veces atrapada

sin su diadema.

Saber llevar nuestra porción de noche

Saber llevar nuestra porción de noche

o de mañana pura;

llenar nuestro vacío con desprecio,

llenarlo de ventura.

Aquí una estrella, y otra estrella lejos:

alguna se extravía.

Aquí una niebla, más allá otra niebla,

pero después el día.

Fue muy tarde para el Hombre

Fue muy tarde para el Hombre

pero temprano todavía para Dios

La Creación, impotente para ayudar

pero la plegaria quedaba de nuestro lado

Qué excelente el Cielo

cuando la Tierra no se puede tener

Que hospitalario, entonces, el rostro

de nuestro viejo vecino, Dios.

Certidumbre

Yo jamás he visto un yermo

y el mar nunca llegué a ver

pero he visto los ojos de los brezos

y sé lo que las olas deben ser.

Con Dios jamás he hablado

ni lo visité en el Cielo,

pero segura estoy de a dónde viajo

cual si me hubieran dado el derrotero.

Que yo siempre amé

Que yo siempre amé

yo te traigo la prueba

que hasta que amé

yo nunca viví -bastante-

que yo amaré siempre

te lo discutiré

que amor es vida

y vida inmortalidad

esto -si lo dudas- querido,

entonces yo no tengo

nada que mostrar

salvo el calvario

Ensueño

Para fugarnos de la tierra

un libro es el mejor bajel;

y se viaja mejor en el poema

que en el más brioso y rápido corcel

Aun el más pobre puede hacerlo,

nada por ello ha de pagar:

el alma en el transporte de su sueño

se nutre sólo de silencio y paz.

En mi flor me he escondido

En mi flor me he escondido

para que, si en el pecho me llevases,

sin sospecharlo tú también allí estuviera…

Y sabrán lo demás sólo los ángeles.

En mi flor me he escondido

para que, al deslizarme de tu vaso,

tú, sin saberlo, sientas

casi la soledad que te he dejado.

Los sueños son el sutil don

Los sueños son el sutil don

que nos vuelve ricos por una hora

luego nos arrojan pobres.

Afuera de la púrpura puerta

En el precinto frío

Anterior antes poseído.

Virginia Woolf

Virginia Woolf fue una escritora británica que vivió durante la primera mitad del siglo XX, puntualmente en las décadas de 1910, 1920 y 1930, aunque algunas de sus obras se publicaron póstumamente. Es una de las más destacadas figuras de la literatura modernista europea, a la par de Thomas Mann o James Joyce.

Perteneció al grupo de artistas e intelectuales vanguardistas llamado el Círculo de Bloomsbury, del que también formaron parte Roger Fry, Clive Bell, Duncant Grant, Bertrand Russell y Vanessa Bell, hermana de la escritora. Fue también fundadora, junto a su esposo Leonard Woolf, de la editorial Hogarth Press.

Más allá de la narrativa tradicional

Virginia Woolf Escribió principalmente novelas, cuentos y ensayos. Sus obras se caracterizan por romper la línea narrativa tradicional (presentación de personajes – nudo – desenlace) y centrarse en la vida interna de sus personajes, a quienes muestra a través de monólogos interiores y sucesos cotidianos.

Es también una figura emblemática del movimiento feminista de la década de 1970, cuando se revalorizó su obra.  De hecho, sus libros están entre las mejores obras feministas. Esta relevancia dentro del feminismo se debe principalmente a su ensayo Una habitación propia, en el que plantea las dificultades a las que se enfrentaban las escritoras en su época por su condición de mujeres.

Biografía

Adeline Virginia Stephen nació en Kensington, Londres, el 25 de enero de 1882. Fue hija de Leslie Stephen, también escritor, y de Julia Prinsep Jackson, quien solía modelar para pintores prerrafaelitas. Creció rodeada de libros y obras de arte. No asistió formalmente a instituciones educativas, sino fue educada en casa por sus padres y profesores particulares.

Desde su juventud fue propensa a sufrir episodios depresivos y mostró síntomas asociados a trastornos de la personalidad. Aunque estas circunstancias no mermaron sus capacidades intelectuales, sí le provocaron problemas de salud y finalmente la llevaron al suicidio en 1941.

Tras la muerte de sus padres, fue a vivir con sus hermanos Adrián y Vanessa al domicilio de esta última en la calle Bloomsbury. Allí entabló relación con diversos escritores, artistas y críticos, quienes conformaron el famoso Círculo de Bloomsbury. Este grupo estuvo integrado por personalidades de distintas ramas del conocimiento y las artes. Tenían en común la crítica (muchas veces satírica) que mostraban en su trabajo hacia el puritanismo y los valores estéticos victorianos.

En ese ambiente conoció al destacado editor y escritor Leonard Woolf, con quien contrajo matrimonio en 1912, cuando Virginia tenía 30 años de edad. En 1917 fundaron juntos la editorial Hogarth Press, que llegaría a ser una de las más importantes del Londres de la época. Publicaron allí la obra de ambos, además de la de otros notables escritores de la época como Sigmund Freud, Katherine Mansfield, T. S. Elliot, Laurens van der Post y traducciones de literatura rusa.

Durante la década de 1920 tuvo una relación sentimental con la escritora Victoria Sackville-West, a quien dedicó su novela Orlando. Este hecho no provocó la ruptura de su matrimonio, ya que tanto ellos como sus colegas estaban en contra de la exclusividad sexual y la severidad de la era victoriana.

En el año 1941 sufrió un prolongado episodio depresivo, el cual se vio agravado, entre otros motivos, por la ruina de su casa durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. El 28 de marzo de ese año se suicidó ahogándose en el río Ouse. Sus restos reposan en Sussex, bajo un árbol.

Su obra

Virginia Woolf escribió diez novelas: Fin de viaje (1915) Noche y día (1919) El cuarto de Jacob (1922) La señora Dalloway (1925) Al faro (1927) Orlando (1928) Las olas (1931) Flush (1933) Los años (1937) y Entre actos (1941)

Así como numerosos cuentos que han sido publicados en diferentes compilaciones, entre las que figuran: Kew Gardens (1919), Monday or Tuesday (1921), The New Dress (1924), A Haunted House and Other Short Stories (1944), Mrs. Dalloway’s Party (1973) y The Complete Shorter Fiction (1985).

Publicó además una biografía de su colega Roger Fry en 1940 y numerosos ensayos y textos de no ficción, entre los que destacan: Modern Fiction (1919), El lector común (1925), Una habitación propia (1929), Londres (1931), La muerte de la polilla y otros escritos (1942) o  Las mujeres y la literatura (1979) Actualmente se pueden conseguir sus obras completas de libre descarga.

Lo más destacado

La señora Dalloway fue la primera de las novelas de Virginia Woolf en lograr gran reconocimiento de la crítica y del público tras su publicación en 1925, al punto de ser considerada un clásico de la literatura del siglo XX.

En ella se narra un día en la vida de Clarissa Dalloway, una dama de la sociedad londinense, esposa de un diputado. Aunque la vida de la protagonista es banal y a lo largo del relato no ocurre nada históricamente trascendente, la riqueza de esta obra reside en el hecho de que está narrada desde los pensamientos y percepciones de los personajes, lo que vuelve una historia común en algo etéreo, a la vez cercano al lector y universal.

En La Señora Dalloway tienen cabida la fantasía, las celebraciones y la tragedia todo desde lo cotidiano. Como se narra a partir de pensamientos, sucede en varios tiempos y ofrece una impresión de la vida de la clase alta londinense después de la Primera Guerra Mundial. Sus imágenes propias de la poesía y su novedosa narrativa le colocan en una línea similar al Ulises de James Joyce.

Orlando es una novela que relata las desventuras y viajes de un aristócrata inglés, que vive desde el periodo isabelino hasta el siglo XX. En este tiempo pasa de ser un prolífico escritor cortesano a embajador en Turquía, donde una mañana despierta como mujer. El hecho de ser mujer le trae muchísimas dificultades a la hora de intentar adquirir propiedades, y a medida que pasan los siglos conlleva a otros tantos obstáculos y negaciones.

Se trata de una parodia de las grandes biografías de personajes históricos. Está cargada de referencias a la literatura clásica, particularmente a Shakespeare y trata temas polémicos para aquella época como la homosexualidad y los roles de género.

Las olas, publicada en 1931, tras La Señora Dalloway y Al faro, completa la trilogía de novelas experimentales de Virginia Woolf. Está considerada por  muchos críticos como su obra más compleja.

Esta novela relata la historia de seis amigos (Rhoda, Bernard, Louis, Susan, Jinny y Neville) a través de sus propias voces. Los personajes revelan su vida, sus sueños, miedos y pensamientos mediante monólogos. Pero no se trata de monólogos tradicionales al estilo del teatro, sino de pensamientos e ideas sueltas que se van conectando y brindan al lector poco a poco un dibujo del mundo interior de cada personaje.

Al igual que La Señora Dalloway se trata de una novela imprescindible para conocer y estudiar la narrativa vanguardista europea y la literatura del siglo XX en general